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Peligros
y riesgos de los transgénicos
Si bien muchos
especialistas consideran que el alimento transgénico ofrece
múltiples beneficios para la humanidad, la mayoría de las
organizaciones ecologistas del mundo cuestionan su eficacia y le
atribuyen a los transgénicos múltiples riesgos para la salud.
Riesgos de los Transgénicos
Resistencia a los antibióticos:
Un método común en la ingeniería genética aplicado a la creación de
transgénicos lo constituye la introducción de genes que determinan
cierta resistencia a los antibióticos denominados marcadores. Se
utilizan con el fin de verificar que el el gen de interés
efectivamente haya sido incorporado en el organismo huésped. Este es
el caso del maíz transgénico que posee un gen resistente a la
ampicilina por lo que una sola mutación de este inducirá una
resistencia a los antibióticos del grupo de las cefaloporinas según
el Dr. Salvador Bergel.
Recombinación de virus y bacterias dando origen a nuevas
enfermedades:
La abundante utilización de bacterias, virus y plásmidos en la
creación de gmos (los cuales tienen un alto potencial recombinatorio)
ha dado como resultado la creación de nuevas cepas patógenas de
enfermedades existentes (más resistentes) o de nuevas enfermedades,
según el Dr. Terje Traavik.
Mayor nivel de residuos tóxicos en los alimentos:
Al ser resistente a los agroquímicos, los mismos son utilizados en
grandes cantidades. Es el caso de la soja transgénica RR (Round Up)
resistente al herbicida glifosato. Esta soja, que tiene genes de
bacteria insertado en su estructura genética, resiste hasta tres
veces más glifosato sin destruirse y, en el momento de cosecharse,
los porotos de esta leguminosa contendrían cantidades 200 veces
mayor de glifosato que las convencionales.
Generación de alergias:
La mayoría de los alimentos transgénicos contendrán proteínas para
las cuales no se tienen métodos seguros para determinar si poseen o
no capacidad alergénica. Las propiedades alergénicas pueden ser, a
través de la ingeniería genética, trasferida de un alimento
alergénico a otro que no lo es. En el año 1999 el York Nutrition Lab.
de Inglaterra incluyó por primera vez la soja entre los diez
posibles alergénicos en la alimentación humana y los casos de
alergias subieron 50% en los años en que se introdujo la soja
transgénica en el país (coincidiendo con la masificación del uso de
soja genéticamente modificada en los últimos tiempos).
Efectos secundarios de fármacos transgénicos:
La incertidumbre sobre la inocuidad de los transgénicos utilizados
en medicina queda en evidencia en este caso: En mayo de 1999, la
Asociación Diabética Británica, dio a conocer un informe realizado
en el año 1993, donde unos 15.000 miembros de dicha asociación (el
10%) denunciaron diferentes grados de molestias físicas desde que
usaron la insulina transgénica. Los cambios reportados iban desde
que no hacía efecto o efectos secundarios ligeros como mareos y
dolores de cabeza hasta casos muy graves como la ausencia de
síntomas en presencia de hipoglicemia y de entrada a coma diabético.
Efectos desconocidos y no previsibles, incluso mortales:
Al hacer una modificación genética existe un elevado nivel de
incertidumbre y falta de seguridad porque las técnicas utilizadas no
son precisas. Según la Dra. Mae-Wan Ho de la Open University en
Inglaterra, el nivel de imprecisión no permite, por ejemplo,
controlar la ubicación del nuevo gen en la cadena cromosómica o de
sus "restos" pudiendo quedar fuera o dentro del núcleo
recombinándose con imprevisibles consecuencias. Un ejemplo de esto
lo constituye el triptófano transgénico: el triptófano es un
suplemento alimentario de venta común en su versión no transgénica.
La empresa japonesa Showa Denko produjo triptófano transgénico con
una bacteria y lo envió masivamente al mercado al no advertir
diferencias con la versión no transgénica y habiendo pasado todos
los controles de las agencias estadounidenses: murieron 37 personas
y 1500 quedaron con graves secuelas permanentes por ingerir
triptófano transgénico: se había creado una molécula tóxica y nadie
supo como sucedió eso.
Peligros para el medio ambiente
Transferencia de la propiedad transgénica a cultivos nativos,
criollos o plantas silvestres emparentadas: a través de la
polinización cruzada (por el viento o los insectos polinizadores)
cruzándose entre sí y convirtiendo a cultivos convencionales en
transgénicos.
Transferencia horizontal: es el intercambio de información
(material) genética entre especies no relacionadas entre sí. Este es
un fenómeno que se da a nivel vegetal de forma natural y se ha
detectado que también se produce de especies transgénicas a otras no
transgénicas, incluso bacterias y virus del suelo.
Muerte de insectos no objeto: Los cultivos transgénicos Bt fueron
modificados con los genes de la toxina de la bacteria Bacillus
Thuringiensis para provocar en ellos resistencia a los lepidópteros.
El polen de estos cultivos -maíz, por ejemplo-, puede matar a las
orugas de otras especies (como la mariposa monarca) como lo demostró
la Universidad de Cornell en 1999 y reducen la abundancia de
heterópteros, abejas, aves y carábidos depredadores.
Generación de resistencia: El uso masivo de la toxina Bt, de
glifosato y otros herbicidas está generando resistencia en las
plagas de insectos y malezas que se propone combatir. Ya se han
encontrado poblaciones de orugas resistentes al Bt y "supermalezas":
tal es el caso del ryegrass y del ballico annual, una de las malezas
más comunes en Australia.
Mayor contaminación química: Por ser genéticamente resistente a los
pesticidas, los cultivos transgénicos (ej.: la soja resistente al
herbicida glifosato) son fumigados con cantidades hasta tres veces
mayores que en los cultivos convencionales y, al crear resistencia en
plagas, obliga a los agricultores a combinarlo con agroquímicos
mucho más tóxicos.
http://antitransgenicos.8k.com desarrolla una campaña contra los
transgénicos y un enlace que muestra los devastadores efectos de los
cultivos genéticamente modificados.
El
" boom“ sojero está devorando nuestros bosques
...Datos propios del gobierno nacional revelan que en algunos sitios
de Salta la tasa anual de desmonte triplica la media mundial. La
principal causa de esta pérdida de diversidad biológica radica en
los desmontes, práctica hoy utilizada principalmente para disponer
de grandes extensiones para el cultivo de soja transgénica.
La aplicación de soja transgénica, por su facilidad en el control de
las malezas, se convirtió rápidamente en una fiebre, en un "boom“.
El avance de este cultivo orientado al mercado internacional impulsó
la expansión de la frontera sojera, destinando a la producción
tierras que no eran de uso agrícola, deforestando bosques y selvas
nativos, como las yungas salteñas o el monte santiagueño.
El avance de la frontera agrícola está destruyendo no sólo lo que
nos queda de nuestros bosques (un 30% de la superficie original),
sino que nos priva de los beneficios de estos ecosistemas:
protección climática, retención de aguas para evitar inundaciones y
la degradación del suelo. Oportunidades económicas ciertas de
desarrollo sustentable que se pierden para siempre.
Esta incorporación de nuevas tierras para la agro exportación
también se hace muchas veces a través de la expulsión de las
familias campesinas y las comunidades de los pueblos originarios
(ocupantes ancestrales de esos espacios) que trabajan y ocupan
legítimamente esas tierras.
Esta expansión se da principalmente de la mano de la soja
transgénica: en nuestro país casi el 100% de los cultivos de soja es
transgénico, con tolerancia al herbicida glifosato que produce
Monsanto, la misma multinacional que tiene el derecho de propiedad
sobre la semilla.
La semilla patentada por Monsanto, más los insumos necesarios que
también provee esta empresa, conforman lo que se llama “paquete
tecnológico“ que aumenta la dependencia de los agricultores con
respecto de estas compañías.
Este costo, tanto ambiental como económico y social, fue analizado
de forma incompleta por la Secretaría de Agricultura, organismo
responsable por la liberación de los transgénicos al mercado local:
sus funcionarios aprueban aquellos transgénicos que pasen las
pruebas de laboratorio e invernáculo.
Pero nunca toman en cuenta lo que sucede en realidad en nuestro
campo.
Es sumamente fuerte el consenso científico que existe respecto de la
necesidad de aplicar una moratoria a los desmontes. Los bosques
nativos más diversos del país son al mismo tiempo los más amenazaos:
el yaguareté, el tapir, decenas de especies de mamíferos, cientos de
especies de aves y las maderas más nobles provienen de los bosques
del norte de nuestro país.(...) La frontera agrícola no puede ni
necesita seguir expandiéndose indefinidamente y el uso productivo de
los bosques puede y debe realizarse exitosamente con un manejo
racional de nuestros ecosistemas.
Transgénicos: mentiras y promesas incumplidas:
La industria de los transgénicos prometió que la soja RR sería
un arma efectiva contra el hambre, pero lo cierto es que hoy la
mayor parte de la cosecha se destina para aceites y harina de soja
que sirven para la alimentación animal, y se concentra en mercados
donde la prioridad es la baja de costos de insumos y no la
auto-producción de alimentos sanos.
Su principal falacia era el argumento de que era necesario producir
transgénicos porque no habría suficiente alimento para dar de comer
a la creciente población mundial, tesis que ha sido muy cuestionada
por expertos en agricultura y alimentación, que señalan que el
principal problema del hambre en el mundo está dado en la equidad en
la distribución y el acceso a la comida. Hoy hay más hectáreas
cultivadas con organismos transgénicos y la triste realidad del
hambre en el mundo ha empeorado en los últimos años.
La industria también dijo que se utilizarían menos agroquímicos.
Pero descubrimos que el herbicida estrella de la soja, el glifosato
(su nombre comercial es Round Up), incrementó varias veces su
volumen de aplicación. Y ante la aparición de malezas tolerantes al
glifosato, ahora se lo combina con 2-4 D, un herbicida aún más
tóxico. Greenpeace comprobó estas situaciones en lugares tan
distantes como Pergamino (provincia de Buenos Aires) o Campichuelo
(Salta).
Otra mentira desenmascarada por la realidad: la "fiebre de la soja"
no frenó el desempleo. Estudios y estadísticas confirman que este
paquete tecnológico sirvió por el contrario para despoblar al campo.
Juntos con los casos de desmonte (...) también crecen las denuncias
de campesinos, pobladores y puesteros de diversos puntos del norte
argentino indicando casos de intoxicación y pérdida de producción en
cultivos familiares de autosustento debido a las masivas
pulverizaciones aéreas y terrestres de los grandes cultivos de soja
transgénica en sus alrededores.
New Scientist: "Cosecha amarga"
La reciente reciente difusión de un informe de la prestigiosa
publicación "New Scientist“, sobre el "boom" de la soja en la
Argentina, levantó una gran polémica en nuestro país. "Este país se
enfrenta a un grave problema agronómico y no tiene ni los recursos
ni la experiencia para superarlo (...) El país adoptó la tecnología
transgénica más rápida y radicalmente que ningún otro país en el
mundo. No ha tomado las medidas necesarias para manejar la
resistencia de las malezas ni para proteger la fertilidad del
suelo“, dice la revista.
La publicación también se anima a decir una realidad que muy pocos
pronuncian en voz alta: "la Argentina era uno de los mayores
productores de alimentos del mundo (...) La economía de la soja ha
cambiado esto. Cerca de 150.000 pequeños agricultores han dejado el
campo“. Y finaliza tajante: "Cuando este commodity se produce en un
sistema de monocultivo, con el uso de una tecnología nueva y
relativamente inexperimentada provista por compañías
multinacionales, la vulnerabilidad del país es total“.
Ezcurra, Emiliano. GREENPEACE EN
ACCIÓN. 'El "boom“ sojero está devorando nuestros bosques'. Otoño
2004. N° 39. pp 4-7.
¿Qué
es la alimentación ecológica?
Autor: Patricia Pamos
En los últimos años se habla por igual del creciente deterioro del
medio ambiente y del aumento del consumo de alimentos poco
saludables derivados de le extrema industrialización. Como forma de
intentar ayudar a disminuir estas dos situaciones va ganando terreno
la denominada alimentación ecológica, caracterizada por estar
compuesta de productos elaborados de manera natural, sin elementos
artificiales y respetando el medio en el que se producen.
Muchas dudas son las que envuelven a esta creciente alimentación.
Una de ellas, por ejemplo, es la confusión existente entre el
término de alimentación ecológica, biológica y orgánica. Todos son
sinónimos, por lo que al ver clasificados productos con cualquiera
de los tres términos estaremos hablando de lo mismo. A continuación
te hablamos de los distintos productos que existen y de la
legislación que la regula.
Agricultura ecológica
Este tipo de agricultura es vista por muchos como una forma de
volver a nuestros orígenes en el cultivo. Ésta da lugar a verduras,
hortalizas, cereales y otros alimentos que se producen en terrenos
libres de pesticidas y otras sustancias químicas. Además, las
tierras de cultivo no se explotan al máximo, sino que se respetan
los ciclos de regeneración. El cuidado del entorno es, por tanto,
fundamental: la tierra no se agota y los acuíferos no se contaminan.
Los productos que se obtienen de esta agricultura, además, no pueden
tener ningún tipo de modificación genética, por lo que los alimentos
transgénicos no se consideran dentro de esta agricultura. Por todo
lo apuntado se entiende que los alimentos obtenidos de esta forma
son mucho más beneficiosos para la salud humana, además de que
protegen tanto la salud de los agricultores como la biodiversidad.
Ganadería ecológica
A l igual que en el caso de la agricultura, se busca obtener carnes,
huevos, leche y otros producto lo más naturales posibles. Para ello
prima el respeto a los animales y al medio donde se crían para no
alterarlo. Muchos son los que comentan que los alimentos de esta
ganadería orgánica, así como las hortalizas y verduras biológicas,
tienen un sabor distinto a los obtenidos de la manera industrial.
Pero no está claro del todo que así sea.
Algunas de las cuestiones que se piden para el trato de este ganado
es que sea, en su mayoría de la zona donde se críe para que tenga
menos enfermedades; también, deben comer piensos orgánicos, nada
transgénico y tener total disposición de pastos sin ningún tipo de
fertilizante. Además, no se les debe dar ningún tipo de medicamento
que les lleve a alterar sus ciclos reproductivos o de crecimiento.
Y, por supuesto, deben tener una libertad mayor que en las grandes
explotaciones.
La situación actual
En España, poco a poco, la demanda de este tipo de alimentación va
en aumento, por lo que la oferta y variedad de productos que se
ofrecen también está creciendo. Son ya muchos los comercios que
disponen en sus estanterías de productos provenientes de la
agricultura y ganadería ecológica. Identificarlos es sencillo:
además de destacar su procedencia en su explicación nutricional van
marcados con un logotipo de la UE o del propio país que lo corrobora
y que garantiza que esos productos han pasado por un proceso
completo de producción biológica.
Esta creciente oferta y demanda y la inclusión de algunos productos
no biológicos como tales, ha llevado a que este tipo de alimentación
se regule. Así, por ejemplo, desde el 1 de enero de 2009 contamos
con un reglamento en el que se especifican las nuevas pautas para la
producción, control y etiquetado de productos ecológicos.
Cada vez son más las asociaciones e iniciativas españolas para
intentar aunar las fuerzas de los que elaboran estos productos
ecológicos como, por ejemplo, INTERECO, asociación sin ánimo de
lucro que engloba las autoridades de control de la agricultura
ecológica de las comunidades, entre otros. Apoyándonos entre todos
podemos hacer que el cuidado tanto del medio ambiente como de
nuestra salud a través de lo que comemos sea posible.
La comida orgánica aporta
beneficios al planeta y a su salud
por María R. Linares
La comida orgánica no parece ser una moda pasajera. Se trata de un
tipo de alimentación que protege la vida del planeta y la salud de
los consumidores. En este sistema de nutrición, las frutas,
legumbres y verduras orgánicas son cultivadas sin pesticidas y
regadas con agua natural no tratada, es decir, no dañan de ninguna
forma la tierra.
El ganado orgánico también recibe especial cuidado, goza del libre
pastoreo.
En entrevistas anteriores con Crónica, la célebre chef Mónica
Patiño, partidaria de la comida orgánica, explicó que a los animales
no se les suministran hormonas para que crezcan más rápido, se les
permite cumplir cierto tiempo de vida y después se les sacrifica de
forma rápida para que no segreguen sustancias nocivas producto del
dolor o el temor.
La comida orgánica va más allá de una posición ideológica frente al
sacrificio de animales y el cultivo sin pesticidas “es un cambio en
la conciencia de consumo para con tu cuerpo y para con el mundo”,
aseguró Elena Aranda, cuya dieta se basa en productos orgánicos.
MÁS SALUDABLES. De acuerdo con un estudio de la Universidad de
Emory, Estados Unidos, los productos orgánicos protegen a los niños
de los pesticidas. Además, les aportan más nutrientes, ya que las
frutas y verduras actuales contienen menos que las producidas hace
60 años.

El equipo de la universidad estadunidense analizó las muestras de
orina de niños cuyas edades iban de los 3 hasta los 11 años, cuya
alimentación se basa en productos orgánicos, y encontró que no
contenían malation y clorpirifos, pesticidas de uso común.
Sin embargo, luego de que esos niños volvieron a ingerir alimentos
convencionales, los metabolitos rápidamente treparon a 263 partes
por cada mil millones, según el estudio dado a conocer a finales del
mes pasado.
Otro informe que data del 2001, de la Britain´s Soil Association,
analizó 400 estudios de investigación nutricional y llegó a la
conclusión de que los alimentos orgánicos contienen más minerales y
vitaminas.
En tanto, una investigación estadunidense más, realizada por el
Journal of Agricultural and Food Chemistry, arrojó que las frutas y
vegetales orgánicos tuvieron niveles más altos de antioxidantes, los
cuales sirven para prevenir el envejecimiento prematuro e incluso el
cáncer.
Por los beneficios, vale la pena el gasto
“Son más caros, pero es algo lógico, pues son alimentos tratados de
forma distinta; sin embargo, también son más benéficos para el
cuerpo; yo suelo recomendarlos a las personas que padecen diabetes,
porque hay una marca que tiene alimentos endulzados de manera
natural y que no alteran los niveles de azúcar de mis pacientes”,
sostiene el nutriólogo Jesús Díaz.
Elena Aranda, amante de la comida orgánica, explica que estos
productos sí son más caros. “En ocasiones cuestan el doble que un
producto normal”, ya que mientras un litro de leche oscila entre los
8 pesos con 50 centavos, un litro de leche de soya orgánico puede
costar hasta 16 pesos.
O bien, una bolsa de pan, parecida al pan de caja normal, cuesta
entre 20 y 25 pesos, mientras que el pan normal no supera los 18
pesos.
“El sabor de los productos sí es diferente, son más ricos; en el
caso de la leche, ésta es más suave, y en el caso del pan, es más
seco; contiene más fibra, saben diferentes pero saben muy bien”.
Algunas marcas de comida orgánica que usted puede encontrar en
supermercados comunes son, Food for life, Food Live y Bio. La
primera y la segunda cuentan con leche de soya, carnes, lácteos,
hortalizas y vegetales, en tanto la tercera tiene una amplia
variedad de galletas y productos manufacturados con amaranto
orgánico.
Green Corne y El pan Papalotl también son opciones para comprar
productos orgánicos, ya sea procesados en forma de algún platillo o
bien en su estado natural.

Organic, en inglés o biologique, en
francés. En español, se los denomina biológico, ecológico u orgánico
y son sinónimos que se utilizan para designar los alimentos que
cuidan tanto la salud de los consumidores como el equilibrio del
medio ambiente en que se producen.
En los últimos años se han hecho muy populares los alimentos
llamados orgánicos, demostrando el interés de mucha gente por un
cambio positivo en la alimentación y también la desconfianza en la
seguridad y producción de los alimentos convencionales.
Se consideran "orgánicos" aquellos alimentos, en general vegetales y
frutas que en ninguna etapa de su producción intervienen
fertilizantes, herbicidas o pesticidas químicos, así como tampoco en
los suelos donde son cultivados.
Para algunos, la palabra "orgánico" significa nutritivo. Para otros
significa alimentos más limpios y seguros; incluso, están quienes
entienden por "orgánico" aquellos alimentos producidos sin causar
polución o dañando lo menos posible el aire, la tierra y el agua.
En realidad las características positivas que se le atribuyen a los
productos orgánicos son difíciles de establecer mientras no exista
una regulación general. Por ejemplo para que la leche, sea
considerada orgánica, en teoría la vaca debe estar alimentada 100 %
con granos que no hayan sido tratados genéticamente ni fertilizados
sus suelos. Así como tampoco deben recibir antibióticos u hormonas
dichos animales.
Es muy difícil lograr producir alimentos que estén totalmente libres
de pesticidas, debido a que en los suelos éstos permanecen largos
periodos de tiempo en cantidades insignificantes o pueden
contaminarse de suelos próximos a ellos.
En pocos lugares del mundo se han determinado definiciones
específicas para el uso del término "orgánico" así como tampoco el
tiempo de espera que debe pasar desde la última aplicación de
químicos en los suelos y el cultivo de un alimento sin ellos.
En la mayoría de los países no hay leyes que regulen el uso de los
alimentos orgánicos. Esta ausencia de leyes y reglamentaciones
tampoco le da al consumidor garantías de que el alimento que se
vende como orgánico, realmente lo sea y también está expuesto a que
comerciantes inescrupulosos vendan algo que realmente no lo es.
Las 4 Categorias segun Ley
El gobierno federal de los EE.UU. se encuentran en camino de
promulgar una ley. Esta definiría a los productos orgánicos en
cuatro categorías:
"100 % orgánicos": son aquellos productos sin ingredientes no
orgánicos.
"Orgánicos": para los productos con un 95 % de los ingredientes de
tipo orgánico.
"Hechos con productos orgánico": para los productos realizados entre
un 50 y 95 % con ingredientes orgánicos.
"Productos con menos del 50 %": de los ingredientes orgánicos, se
deberá especificar en cada ingrediente que sea orgánico.
Este debe ser un ejemplo que debe ser tenido en cuenta de modo tal
que la situación sea más clara y el consumidor pueda saber que tipo
de producto elige.
Desde el punto de vista nutricional, en los alimentos orgánicos no
se pudo demostrar ventajas sobre, el sabor, seguridad y valor
nutricional, con respecto a los alimentos convencionales; desde el
punto de vista económico su valor es mucho mayor, aproximadamente
entre un 20 y un 100 %.
Desde el punto de vista legal, un producto orgánico es aquel que
está certificado por una autoridad competente. En Argentina, la
Cámara de Certificadoras nuclea a las empresas habilitadas por el
Estado para tal fin. Y se define como orgánico un sistema de
producción diferenciado cuyo resultado es un alimento libre de
químicos y sustancias tóxicas reales o potenciales para la salud
humana.
¿Producen Enfermedad?
"Todos los alimentos deben ser inocuos, es decir, no producir
enfermedad. Se busca que la sanidad sea perfecta y se le agrega la
calidad. Entonces, se buscan las características alimenticias
óptimas, las características organolépticas (sabor, textura y olor)
y que tenga trazabilidad, es decir, seguir el alimento desde la
semilla hasta la góndola; desde la gestación hasta la manufactura. Y
eso es lo que se garantiza con la certificación orgánica", sostiene
el doctor Roberto Rapela. Por lo tanto, para el consumidor la
garantía de veracidad reside en el sello de los productos.
"El sello certifica que el proceso de cultivo responde a la
reglamentación de cultivo orgánico. El control es semestral y
depende del producto, se toman muestras para laboratorio y se sigue
cada una de las etapas de producción. A la vez actúa un comité
independiente (expertos externos a la certificadora), y si el
productor no cumple el protocolo, se le da de baja", señala Rapela.
La certificación
En la actualidad se producen todo tipo de alimentos bajo protocolos
orgánicos: carnes, huevos, miel, aceitunas, azúcar, yerba mate, té,
café, legumbres, frutas, hortalizas, vinos, aceites, lácteos, con
toda la variante de derivados y formas de comercialización, por
ejemplo, congelados, conservas, dulces, etc. Es decir, toda la
producción agropecuaria y su correspondiente agroindustria.
Para obtener la certificación, cada establecimiento debe seguir y
respetar pautas específicas:
• Mantener la biodiversidad: el cause de los ríos, la calidad del
agua, la capa de carbono de la tierra, la flora y fauna originarias,
es decir, las características y equilibrios naturales de cada lugar.
• Libre de químicos sintéticos. No están permitidos los pesticidas,
herbicidas ni los transgénicos; las hormonas y antibióticos.
• Está prohibido el encierro y el maltrato animal.
• Se usa fertilizante orgánico para los vegetales.
• Producción sustentable. Se busca el equilibro ecológico y un
sistema de producción socialmente justo. El agente debe trabajar en
un medio sano y con un mejor sistema de distribución de la riqueza.
Los beneficios
La cantidad de nutrientes es similar en los alimentos de producción
convencional u ecológicos. En los vegetales, el valor alimenticio es
similar. En las carnes, está comprobado que las orgánicas son más
magras porque tienen menos grasa intramuscular.
El gran beneficio de los alimentos orgánicos es que están
absolutamente libres de residuos químicos. No están permitidos los
aditivos y conservantes (salvo los naturales); plaguicidas ni
fertilizantes; tienen menos o nulos residuos de medicamentos
veterinarios; no contienen hormonas; ni metales pesados (presentes
en suelos y aguas) y no pueden ser irradiados.
"Muchos productos se irradian para matar los gérmenes y favorecer su
conservación. Por ejemplo, carnes, congelados, conservas. Y si bien
está demostrado que esa radiación no es altamente nociva, la
conclusión final sólo el tiempo lo va a determinar", amplía Rapela.
"El animal que se cría en forma natural (las pasturas frescas,
forrajes y granos que consume también deben ser orgánicos) y sin
estrés tiene características especiales. Su carne tiene más cantidad
de vitamina E, que es antioxidante, y menos grasa intramuscular
(porque no está inmovilizado) que produce menos colesterol en el
consumidor", afirma.
Además, las carnes orgánicas no sufren de contaminación biológica,
como ser el mal de la vaca loca (encefalopatía espongiforme bovina),
la fiebre aftosa, la intoxicación con Escherichia coli (famosa en
hamburguesas industriales), ni salmonelosis (en huevos y aves) ya
que las certificadoras controlan la trazabilidad en los ganados.
La trazabilidad es el conjunto de procedimientos técnicos que
permite identificar y registrar a un animal desde su nacimiento
hasta el final de la cadena de comercialización en sus distintos
cortes y subproductos.
"La discusión no pasa por 'orgánico versus convencional'. En el
mundo actual, global, es muy difícil que se dejen de usar
transgénicos y agroquímicos. Lo importante, es que la población,
dentro de sus posibilidades, pueda elegir la calidad de los
alimentos que consume", reflexiona Rapela.

Razones para consumirlos
Valor Nutritivo
Cultivados en suelos equilibrados por fertilizantes naturales, los
alimentos biológicos son de mejor calidad por su contenido en
vitaminas, minerales, hidratos de carbono y proteínas, por lo que
son capaces de satisfacer el equilibrio de sus constituyentes.
Sabor
Sólo regeneradas y fertilizadas orgánicamente, las plantas crecen
sanas y se desarrollan de mejor forma, con su auténtico aroma, color
y sabor, lo cual permite redescubrir el verdadero gusto de los
alimentos originariamente no procesados.
Garantía de Salud
Algunos pesticidas prohibidos en determinados países, debido a su
toxicidad, continúan siendo utilizados en Uruguay. Los estudios
toxicológicos reconocen la relación existente entre los pesticidas y
ciertas patologías, como el cáncer, las alergias y el asma.
Agua Pura
La práctica de la agricultura ecológica, que no utiliza productos
peligrosos ni grandes cantidades de nitrógeno -que contaminan y
lesionan el agua potable- es una garantía permanente de obtención de
agua para el futuro.
Suelo Fértil
El suelo es la base de toda la cadena alimentaria y la principal
preocupación de la Agricultura Orgánica. Cualquier práctica de
laboreo del suelo debe buscar la conservación de la fertilidad del
mismo e, inclusive, mejorar su condición, en particular por el
aumento del contenido en humus de las tierras aradas.
Biodiversidad
La disminución de la diversidad biológica es uno de los principales
problemas ambientales de la actualidad. La agricultura orgánica
preserva las semillas para el futuro, impidiendo, de este modo, la
desaparición de algunas variedades de gran valor nutritivo y
cultural.
Armonía
La agricultura orgánica respeta el equilibrio de la naturaleza
contribuyendo a la preservación del ecosistema. El equilibrio entre
la agricultura y la forestación y la rotación de los cultivos,
permite la preservación de un espacio rural capaz de satisfacer a
las futuras generaciones.
Comunidades rurales
La agricultura orgánica permite la revitalización de la población
rural y restituye a los agricultores la dignidad y el respeto de los
que son merecedores por parte de la población en general por su
papel de guardianes del paisaje y de los ecosistemas agrícolas.
Educación
La agricultura orgánica es una gran escuela práctica de educación
ambiental. Ella representa un modelo de desarrollo sustentable en el
medio rural realmente promisorio para todos los jóvenes que un día
tomarán decisiones en la sociedad.
Empleo
Gracias a la dimensión humana que estos emprendimientos asumen en
las prácticas ecológicas y la gestión adecuada de los recursos
locales, los productos agroecológicos generan oportunidades de
creación de empleos permanentes y dignos.
Futuro
Los productos agroecológicos son grandes innovadores que consiguen
la combinación de prácticas tradicionales con las prácticas más
modernas, desarrollando así técnicas que permiten evitar el empleo
de agentes de polución del ecosistema agrícola. junto con otros
productores orgánicos promueve el consumo de productos
agroecológicos a través de un sistema de canastas a domic
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